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5 Claves del Juego: Cowboys vs Patriots - Semana 12

Patriots

Rumbo a Foxboro a enfrentar a los pupilos del mismĂ­simo Darth Vader.

No hay duda que Bill Belichick es de esos genios generacionales. Desde 1975 cuando comenzó como el asistente de otro asistente con los Potros del entonces Baltimore, sus comienzos fueron pocos espectaculares, formando parte de una organización donde su propia contribución era una de tantas.

Ya para el 2000 cuando tomĂł las riendas del equipo de Robert Kraft, la verdad es que nadie sabĂ­a que sus bonos llegarĂ­an a un nivel sin rival. No solo fueron los seis SĂșper Tazones luego de encontrar a su 'chanoc' en un desconocido e ignorado Tom Brady de la Universidad de Michigan, fue mĂĄs bien la manera que ha llegado a controlar de manera desmedida el ĂĄmbito en que se mueve.

De momento, su marca de 9-1 es la envidia de la National Football League. Su equipo, con la defensiva nĂșmero uno de la liga, desafĂ­a la razĂłn con su +18 en intercambios, su 10.8 en puntos permitidos por juego y, para ahora si confundir a propios y extraños, el hecho que la ofensiva comandada por el marido de Gisele BĂŒndchen no presume nĂșmeros que impresionen.

El arquitecto de la dinastĂ­a en Nueva Inglaterra sigue siendo el estandarte por el cual todos los demĂĄs se miden.

Los Vaqueros de Jerry Jones no han ganado ante los Pats en territorio ajeno desde 1987, y considerando que compró el equipo en 1989, pues ya llovió. Estos Patriotas no han perdido en casa en veinte juegos consecutivos; estamos hablando de juegos de temporada regular y de postemporada.

Hay retos, y hay retos. Este merece un momento de reflexión: ¿Serå que el equipo de Jason Garrett pueda ir a lo que se espera sea un frio y lluvioso ambiente del Gillette Stadium y arrebatarle un juego al Sócrates de los emparrillados?

Para todo esto, les paso mis cinco claves del juego.

Clave 1 – Bueno, ya basta.Es tiempo que los equipos especiales de Keith Quinn ya tengan algo que contribuir en los regresos de patada de salida. Semana tras semana le han dicho a Tony Pollard que no arriesgue saliendo con el balón de las diagonales. De hecho, la semana pasada se dieron dos situaciones verdaderamente risibles, una donde Jamize Olawale lo paró en la yarda uno, y otra donde el balón botó en la yarda diez y como quiera, porque le pegó en la pierna, casi ni quiso regresarla. Bueno, esto simple y sencillamente no es el espíritu del juego. Por favor, es tiempo que le permitan a uno de los jugadores más explosivos en equipos especiales de la NCAA con la Universidad de Memphis le de rienda suelta a usar sus instintos al momento de contribuir en cuanto a la posición de campo. Dejen que proponga, dejen que sienta el rigor del regreso de una patada de salida, y si llega a la veinte, pues bueno 
. pero de perdido que le den la oportunidad de poder lucirse.

Clave 2 – Intercambios de posesiĂłn. Lo que han logrado los Patriotas a la defensiva es ciertamente inverosĂ­mil. Tienen 19 pases interceptados. Los Vaqueros tiene cuatro. No hay duda que entre los diez oponentes que han tenido, ninguno, aparte de las Urracas de Lamar Jackson, los han puesto ha trabajar al grado de sufrir las de CaĂ­n. Las Águilas los tuvieron abajo 10-0 pero en ningĂșn momento se sintiĂł que los visitantes al Lincoln Financial de la ciudad de la hermandad estaban en peligro de extinguirse porque la defensiva estaba lista para el reto final. Aquel juego de domingo en la noche fue un toma-y-daca defensivo, y aun cuando la defensiva de los pajarracos se portĂł a la altura, fue la de los Patriotas que a fin de cuentas salvĂł la victoria. Si los Cowboys quieren tener una plegaria en este juego, tienen que obligar a un intercambio de posesiĂłn. O dos. Pero por su parte, si entregan el balĂłn al estilo de la primera jugada ofensiva en Gigantes, o la segunda en Leones... pues como dicen la azafatas al final del vuelo, "buh bye".

Clave 3 – Vives de la espada, mueres de la espada. Los Vaqueros presumen la ofensiva nĂșmero uno de la liga, y de pronto es el juego aĂ©reo que los tiene a flote. Es claro que las defensivas contrarias le han arrebatado el juego terrestre a Kellen Moore, con un serio enfoque a contener y neutralizar a Zeke Elliott haciendo que el brazo de Dak Prescott ser el artĂ­fice de una verticalidad ofensiva. Es imposible pensar que esta ofensiva se vuelva una de tirar solamente el balĂłn, considerando que hay que mantener honesta a la defensiva con la amenaza de correr el balĂłn, pero es indiscutible que la balanza se ha tornado con la mira en el pase. El problema se vuelve en el hecho de enfrentar a unos verdaderos perros rabiosos de la secundaria de los Patriotas, un respetable verdaderamente salvaje que sabe como presionar al rival y el tener suficiente video para saber como detener el acarreo. Un comienzo tibio de los Vaqueros que obligue al pase para sobrevivir es señal de un SOS que no tendrĂĄ respuesta. El balance serĂĄ del lado del pase, eso esta claro, pero si se exagera en este rubro, pudiera ser una noche larga para Prescott y compañía.

Clave 4 – Siete en la caja. Entre lĂ­nea defensiva y apoyadores, el tema de sobre-poblar las trincheras requiere de ajustes. En este caso, el que se puede poner la capa es propiamente el ala cerrada Blake Jarwin. Como ya mencionado, el embotellar a Elliott no solo es meta, es ley para la defensiva de casa, y si este es el caso serĂĄ vital hacerlos pagar caro. Lo que en su momento era el ahora Bill de BĂșfalo, el chaparrĂłn Cole Beasley con sus asignaciones cruzadas en el centro del campo, ahora tiene que ser el escurridizo Jarwin, que a reserva de las manos ĂŒber-seguras de Jason Witten, tiene la oportunidad de aparecerse en escena con una variedad que se ha visto en chispazos, pero que ahora tiene que ser de rigor. Aquella anotaciĂłn ante los Gigantes al final de la primera mitad fue una verdadera candela, ante los Leones tambiĂ©n tuvo un momento de lucidez ofensiva, pero si los Patriotas obligan a Elliott a pagar caro cada yarda con su lĂ­nea ofensiva, que tal parece ya no asusta a nadie, es necesario sacar de la chistera una variable que mueva el pandero. Esto se vuelve una particularidad tomando en cuenta que ni Cooper, Gallup, Cobb, o Austin parecen estar cĂłmodos entre las trincheras y secundaria como opciones, dejando al propio Jarwin como el elegido a esta singular asignaciĂłn.

Clave 5 – Si son o no son. A que caray, a esto se ha llegado. La divisiĂłn del Este de la NFC tiene a solamente dos equipos como posibilidades de ser campeones divisionales. Los pupilos de Doug Pederson enfrentan en casa a los Halcones Marinos de Seattle con su Russell Wilson, y con su marca de .500 pudieran estar hasta a dos juegos de los Vaqueros, si es que los planetas de les alinean a los de la estrella solitaria en Foxboro. Estas son situaciones que se tienen que aprovechar al mĂĄximo, y aun cuando no hay muchos que le den la razĂłn a los vestidos de azul y plata de regresarse con una victoria, de poder hacerlo pudieran estar escribiendo su pase hacia el torneo al dejar atrĂĄs a su nĂ©mesis. Ya no se trata de salir en llamas, ni de jugar por su entrenador en jefe, esto ahora se ha tornado el enfrentar al equipo mĂĄs profesional y controlado de la liga presumiendo una mĂ­stica muy propia. Estos Vaqueros estĂĄn ahora obligados a dejar a un lado que estarĂĄn enfrentando a uno de los genios de la liga, a uno de los mariscales de campo mĂĄs exitosos, a la defensiva nĂșmero uno de la liga, y ante un enrarecido pĂșblico en la Siberia de la NFL y jugar su propio juego. Su personalidad. Su orgullo. Su legado. Es tiempo de sacar la casta, si es que quieren ya quitarse este mote de equipo maleable y sabor vainilla. Es tiempo que salgan con un puño catĂĄrtico y den un campanazo que dure de aquĂ­ al real, teniendo como testigo al mismĂ­simo Leonardo DiCaprio de los emparrillados.

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