Cinco claves ante la perrera

El equipo de Jason Garrett va del 'penthouse' de la liga, luego de su victoria en tiempo extra bajo las luminarias del domingo en la noche, a literalmente la 'perrera' municipal, como es conocida la casa del equipo anfitrión en esta la novena jornada.

Confrontación entre equipos que van en direcciones completamente opuestas, y la verdad no debería haber ninguna razón de preocupación de que los momios fuertemente a favor del equipo azul y plata no sean una real predicción del resultado final, pero como siempre en estos casos de rivales en situaciones extremas existirá la duda hasta el silbatazo final.

Ya ven lo que le pasó al Goliat, luego de su distracción momentánea ante su rival con su simple sonda y unas arteras pedradas. Y como cualquier rival que entra al ruedo como parte de la propia nómina, los Vaqueros no pueden darse el lujo de propiamente distraerse y despertar al monstruo de 65,000 cabezas que seguro llenarán de escándalo el otrora Paul Brown Stadium.

Ante tal reto para el propio Dak Prescott y compañía, veamos las cinco claves del juego rumbo al compromiso de esta la jornada nueve.

Clave 1 –No hay rival chico en esta liga. En todo deporte a nivel mundial siempre habrá el momento donde se enfrente el equipo grande ante el equipo pequeño, el equipo embalado ante el equipo destartalado.  Normalmente las cosas se dan como se anticipan, donde el equipo favorito hunde al contrario de manera categórica y ni se despeina. Este debería ser el caso ante el equipo de Hue Jackson. Los números delatan a un equipo sin timón en pleno mar abierto, a la mitad de la temporada sin victoria alguna, y para los Vaqueros será de vital importancia que desde la patada inicial tengan en la mira a un equipo decidido ante el mundo a llevarse la victoria, y no un simple tapete de bienvenida. Desde su primera serie ofensiva, dirigirse con respeto al rival, moviendo el balón como de costumbre y no cayendo victima del hechizo de la jugada grande para lucirse ante la peor de las defensivas de la liga.

Clave 2 –Ausencias notables a la defensiva. La noticia de la semana pasada fueron las lesiones del profundo Barry Church, fractura del brazo, y Morris Claiborne, lesión de la ingle, luego de que ambos se habían hecho notar en sus respectivas posiciones. Los Cafés pudieron irse arriba 21-7 ante los Jets en Cleveland la semana pasada y cuentan con un mariscal de campo experimentado en el veterano Josh McCown, que de pronto pudiera encender la mecha con su receptor abierto Terrell Pryor y el corredor Isaiah Crowell. La secundaria seguro tendrá que cuidarse en todo momento. Por un lado, el esquinero Orlando Scandrick pasará a ocupar una de las esquinas junto con Brandon Carr, siendo el novato Anthony Brown el tercero en situaciones 'nickel', mientras que J.J. Wilcox entrará al quite en busca de suplantar el golpeo frenético del profundo vaquero. Aquí de nuevo es el adagio de Garrett, 'le toca al siguiente' y que la preparación de los segundones sea muestra que no se pierde nada en la consecución del sistema de Rod Marinelli, que es, entre otras cosas, evitar la jugada grande del contrario.

Clave 3 –Equipos más que especiales. No hay nada más desmoralizante para un equipo en picada que un regreso de patada de despeje o de salida ante su propio público. Es el acabose, especialmente durante una temporada para el olvido. Cuando se analiza a un equipo sin victorias rumbo a la novena jornada como lo es esta versión del legendario equipo café, uno se da cuenta que han tenido momentos de éxito en cada una de estas derrotas, donde el bote del ovoide, la precisión de un pase o un simple bloqueo más pudiera haber hecho la diferencia. Para los Vaqueros el poder lograr un dominio en los equipos especiales, en todos los ámbitos, será muestra de su preparación ante un rival inferior, pero también será una manera por demás efectiva de causar que los de casa comiencen el proceso de bajar las manos sabiendo que los gránulos del reloj de arena están en su contra.

Clave 4 – Oídos sordos al runrún del momento. Con el éxito viene la expectativa, y esta semana se desataron aquellas voces que predicen con pecho ronco que el equipo de Jerry Jones se perfila al Súper Tazón LI a celebrarse el 6 de febrero del 2017 en Houston, Texas. Esto sin lugar a dudas llega a los vestidores vaqueros y es cuando los ahora líderes de esta versión 2016 del equipo deben poner la muestra que no hay nada que comentar al respecto de dicha aseveración a estas alturas de la temporada, especialmente justo antes de enfrentar al supuestamente peor equipo al cual pudiera uno enfrentarse a estas alturas. El ejemplo a seguir es el de Jason Witten, en su décimo cuarta temporada, que ahora es el que ha jugado la mayor cantidad de cotejos vestido con la estrella solitaria, pasando así al carismático Ed "Too Tall" Jones. Witten es el ejemplo vivo de la frialdad ante dichas perspectivas positivas, reflejando la importancia de la preparación propia para controlar al máximo el resultado de cada jugada, y el proceso de que cada día la meta es mejorar lo que se logró ayer.

Clave 5 – No olvidarse del chaparrón. El domingo pasado una de las consecuencias de haberse salido de su propio juego ofensivo fue el ver a un Dak Prescott en momentos errático y fuera de sí. La reaparición de Dez Bryant fue más que bienvenida, y su propia anotación en el cuarto episodio fue muestra fiel del peso que tiene el receptor abierto para la esperanza de seguir viento en popa. Pero durante tres cuartos de juego, donde los Vaqueros se vieron abajo 20-10 y tuvieron que apoyarse de un acarreo del pateador de despeje Chris Jones para no irse posiblemente abajo 27-10 ante su rival divisional, fue la desaparición de Cole Beasley del plan de juego que definió en su momento al equipo de Scott Linehan. Habría que analizar de cerca los ajustes de la defensiva del Jim Schwartz sobre el número 11 vaquero, pero fue hasta el tiempo extra que por fin pudieron encontrarse Prescott y Beasley y el resultado fue el acercarse a la yarda cinco para darle la oportunidad de elevar el balón ante el universo de la NFL con la victoria tan anhelada y luego comentada. Pero dentro de todo esto, hay que seguir buscando y encontrando a este David vaquero que sigue listo con su propia sonda y aquellas sendas piedras.

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