Vaqueros van por el título divisional

Gran rivalidad entre Vaqueros (11-1) y Gigantes (8-4) de nuevo cobra vida en los pantanos de New Jersey.

Parece que fue hace tiempo cuanto los Gigantes de nueva cuenta le hicieron el mal a estos Vaqueros edición 2016 al abrir la temporada regular en el AT&T Stadium con una victoria 20-19 ante el universo de la NFL. Como han cambiado las cosas, tomando en cuenta que dos novatos de pronto llegan a esta jornada cargando una racha de once victorias consecutivas y a punto de asegurar el campeonato de la División Este de la NFC.

En aquel juego en septiembre, la gran duda era si el novel mariscal de campo Dak Prescott pudiera lidiar con una feroz frontal defensiva en Jason Pierre Paul, Damon Harrison, Jonathan Hankins y Olivier Vernon. Tirando los dados en abril, la administración azul y plata también tenía la esperanza que su ahora caballito de batalla Ezekiel Elliott pudiera revivir la estrategia de control de balón que se había ejercido en el 2014 cuando llegaron a la postemporada con marca de 12-4 y otro campeonato divisional para las vitrinas.

La cosas no se dieron del todo en aquel domingo 11 de septiembre, cayendo por la mínima diferencia, pero de ahí en adelante estos dos novatos han sido una verdadera sensación para propios y extraños.

De tener un rating del 69.4 en aquella distante derrota, el aprendizaje fue inmediato al grado que Prescott es el tercer mejor mariscal de campo de la liga contando con un rating de 108.6, 19 pases de anotación con solamente dos intercepciones. Y ni se diga de Elliott, que fuera entonces dominado con 20 acarreos para 51 yardas para ahora ser el mandamás acarreando el balón con sus 1,285 yardas en 263 acarreos con promedio de 4.9 por intento y sus 12 visitas a las diagonales.

Por su lado, los Gigantes han navegado en aguas picadas, lidiando a media temporada con una racha de tres derrotas consecutivas, y llegan luego de ser ellos victimados en Pittsburgh al son de 24-14. En el papel de nuevo, como fue ante Minnesota, es claro quien trae el sartén, haciendo de las cinco claves algo por demás interesante en esta edición 109 de esta añeja rivalidad.

Clave 1 – A presionar a Eli Manning. El Talón de Aquiles de los Vaqueros es la falta de intensidad en la línea de golpeo a la defensiva.  Las huestes de Rod Marinelli distan de las 36 capturas de los Broncos de Denver con 18 registradas según las estadísticas acumuladas por el club. Esto causa que de pronto sean la defensiva número 29 ante el pase, aun cuando ante el acarreo son la número 2 y siguen sin permitir un corredor que sobrepase el centenar de yardas por acarreo. Esto simplemente confunde al neófito, porque como es posible ser tan bueno ante el acarreo pero de los peores ante el pase, y la respuesta es simple. No hay manera de llegarle al mariscal de campo contrario, y la secundaria vaquera no puede tapar el sol con un dedo. Agregándole pimienta al caldo está el hecho que los Gigantes son la número 31 corriendo el balón, evidencia clara de ello siendo las jugadas en serie durante todo el juego ante Pittsburgh en busca de desestabilizar a la defensiva. La actividad del apoyador Sean Lee será vital junto con el profundo Byron Jones en los pases cortos, en particular con las alas cerradas.

Clave 2 –De nueva cuenta, pan con lo mismo. El éxito es representativo del la repetición, y en el caso de los Vaqueros, es el insistir en el juego terrestre. Los Gigantes no contarán con el ala defensivo Jason Pierre Paul, marginado con una cirugía a merced de una hernia ocurrida en Pittsburgh. Los tackles defensivos Jonathan Hankins y Damon Harrison llegan algo tocados, siendo el único saludable a estas alturas el también ala defensivo Olivier Vernon. Ciertamente ante un voraz respetable en el MetLife Stadium, la línea ofensiva tendrá un verdadero reto, agregando la actividad de los apoyadores Jonathan Casillas y los disparos en cargas de Davon Kennard a la importancia de mover las cadenas. Los Vaqueros batallaron ante la defensiva nórdica la semana pasada, y fue evidente que ellos le encontraron algo a Prescott que lo obligara a un comienzo lento, y es seguro que los Gigantes buscarán hacer lo mismo. Mucho dependerá de correr el balón, quitarle presión a Prescott y abrir los pases rápidos con Cole Beasley y Jason Witten.

Clave 3 –Ya despertaron al monstruo. De pronto Dez Bryant anda por todos lados y esto deber seguir con la postemporada asegurada y una muy probable corona divisional, ya sea este mismo domingo o justo después. También existe la posibilidad de poder asegurar la condición de anfitrión durante la gran fiesta hacia el juego de campeonato de la NFC. Todo esto debe hacerle hervir la sangre al ahora número 88 de los Vaqueros al grado de querer sacar la equis en el escenario candente del domingo en la noche. Los retos para Bryant serán el veterano Dominique Rogers-Cromartie y los jóvenes Eli Apple y Landon Collins, siendo estos parte de la defensiva número 25 ante el pase de la liga. La plataforma para el despegue del enigmático receptor será la jugada de atracción ya establecido el juego corto en las trincheras para que Prescott afloje el brazo en trayectorias profundas para agregarle a las 37 recepciones con seis para anotación del sediento receptor abierto.

Clave 4 – Una espina clavada. Desde la temporada 2008, Jason Witten había, hasta la semana pasada, tenido de perdido una recepción en cada juego. Esta racha termino con 130 juegos al hilo, luego de aquella novena jornada en el viejo Meadowlands de New Jersey en derrota 35-14 a manos de Eli Manning y Amani Toomer, donde el mariscal de campo vaquero fuera un tal Brad Johnson y el caballito de batalla aquel tractorcito Marion Barber. Que tiempos aquellos. Durante la semana Witten hizo poca cosa de haberse ido en blanco luego de casi una década de actividad continua, pero seguro para este guerrero el volver a figurar en un juego ante estos mismo Gigantes tiene que levantarle la presión arterial al grado de querer ser parte de una victoria. El otrora Voluntario de Tennessee no es el mismo de aquella tarde del 2008, pero sigue siendo artífice del éxito de la ofensiva de Scott Linehan, y no sorprendería ver que se le lance un balón en la primera serie ofensiva como para declarar, 'aquí estamos y no nos vamos' al seguro lleno escandaloso del nuevo hogar neoyorkino.

Clave 5 –Rivalidad que levanta ánimos. No hay duda que la rivalidad entre Vaqueros y Gigantes queda en segundo plano ante la intensidad de las existentes ante las Águilas y Pieles Rojas. Sigue siendo momento de ser contado en el mundo 'Big Blue' cuando se enfrentan estos dos, y en particular para esta franquicia que comenzara su propio historial mucho antes de que los Vaqueros llegaran en 1960. En este caso en particular, los Gigantes buscarán no ser el tapete de bienvenida al posible campeón divisional, y en especial en su propia guarida. Su fanaticada ciertamente responderá haciendo el obvio acto de presencia, pero también entrando al quite presionado al rival con la intensidad que solo un monstruo de 82,000 cabezas puede lograr. Esta es la razón por lo cual estos atletas están dispuestos a sacrificarlo todo, las luminarias candentes de un domingo en la noche, con los manteles largos y un juego donde la moneda seguro estará en el aire cuando se pite la segunda pausa de los dos minutos en el frio invernal de una velada en East Rutherford, New Jersey.

This article has been reproduced in a new format and may be missing content or contain faulty links. Please use the Contact Us link in our site footer to report an issue.

Related Content

Advertising