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5 Claves del Juego: Cowboys versus Giants

FILE - At left, in a Sept. 9, 2018, file photo, Dallas Cowboys' Ezekiel Elliott runs against the Carolina Panthers during the first half of an NFL football game in Charlotte, N.C. At right, also in a Sept. 9, 2018, file photo, New York Giants' Saquon Barkley (26) runs against the Jacksonville Jaguars during the second half of an NFL football game in East Rutherford, N.J. It will be the first pro meeting between the new NFC East rivals and the top running backs chosen in two of the past three drafts. Elliott, the fourth overall pick before leading the NFL in rushing as a rookie in 2016 for the Cowboys, also opposed Barkley, this year’s No. 2 pick by the Giants, in college. They were Big Ten rivals at Ohio State (Elliott) and Penn State (Barkley).(AP Photo/File)

Increíble pensar que en una temporada de 16 juegos en 17 semanas que la segunda jornada se pudiera tornar de vida o muerte para los Cowboys, pero tal parece que esa es la vibra que se siente en este momento entre propios y extraños. 

Tanto Giants como los pupilos de Jason Garrett cayeron en sus respectivos duelos, con el debutante timonel Pat Shurmur cayendo 20-15 ante Jacksonville en su propio patio pantanoso de New Jersey, poniéndole así una pimienta picosa a este caldo.

La tónica para estos rivales divisionales es la de correr el balón. Por un lado Saquon Barkley, cotizado novato que electrificó al respetable del MetLife Stadium con acarreo de 68 yardas para anotación, y del otro, Ezekiel Elliott que por fin carburó ante la roñosa defensiva de Carolina, pero fue el clásico muy poco, muy tarde.   

La mesa estará servida con los manteles largos que solamente se sacan a relucir bajo las luminarias candentes del domingo en la noche, con patada inicial desde el majestuoso AT&T Stadium de la ciudad de Arlington, Texas programada para las 7:20pm tiempo central de la unión americana.

Clave 1 – Está de por medio el orgullo. Como le ha llovido a Dak Prescott en esta semana. Primero se duda de su categoría como mariscal de campo al grado de hasta dar pena ajena, y para colmo el profundo Landon Collins declaró que si neutralizan a Elliott y obligan a Prescott a cargar con la ofensiva que la victoria está asegurada. La respuesta de, “reto aceptado”, por Prescott es muestra de su frialdad interpersonal, pero es tiempo que su indudable carácter se vea apoyado de mayor precisión si es que se ven de nuevo detrás de las cadenas. De alguna manera Prescott tiene que alzar su nivel de juego luego de un tambaleante 2017 para convencer al respetable, porque de no hacerlo el ambiente entre los presentes vestidos de azul y plata se tornará tétrico.

Clave 2 –  Ambas líneas ofensivas pasarán a la báscula. El juego de ambos rivales divisionales es uno de ritmo, posesión y control. Cuando la ofensiva se distingue de esta manera, lo ideal es ganar el juego en las trincheras, mover las cadenas y superar al rival en tiempo de posesión con una combinación de los cinco guardaespaldas, alas cerradas en rotaciones e inclusive un corredor de poder en bloqueos continuos. No es lo más vistoso, pero con las piezas correctas puede ser efectivo. En este caso, las respectivas líneas ofensivas no son lo idóneo, y los coordinadores ofensivos lo saben. Ante Carolina la línea ofensiva vaquera fue ineficiente, y ante este hecho se procuró mover a Prescott con bolsas móviles, algo que volverán a buscar con la esperanza que en esta ocasión Prescott sea más preciso. Para Eli Manning, su propio historial de elevar su juego en el coso de Arlington estará bajo la lupa no solo apoyándose en Barkley pero con sus pases de media y larga distancia con la esperanza que su propia línea sea capaz de darle el tiempo necesario. De especial interés será el enigmático Odell Beckham Jr. luego de sus 11 recepciones para 111 yardas en su juego de apertura.

Clave 3 – El otro mariscal de campo también bajo escrutinio. De pronto el propio Sean Lee se ve envuelto en el tema de haber perdido un paso en su tarea de patrullar las praderas defensivas. Ya no es solamente el hecho de ser una porcelana con varias visitas al taller de hojalatería en su carrera en los emparrillados profesionales, ahora es el haberlo visto abanicar en varias ocasiones ante los acarreos de corredores contrarios. Como mariscal de campo defensivo, su juego es vital no solo para solventar tanto a corredores como alas cerradas que incursionan en su dominio, pero también siendo el veterano que sirve de inspiración para una frontal de Rod Marinelli que ahora parece traer el sartén por el mango. No hay duda que su juego tiene que subir al nivel esperado de un jugador de su categoría para el beneficio de un resultado a favor, porque si se le pide a Prescott volver a un nivel aceptable de juego, lo mismo se puede decir de Lee.

Clave 4 – Alguien tiene que estirar el terreno de juego. De nuevo la ofensiva de Scott Linehan tendrá el pendiente de poder amenazar al perímetro contrario con la posibilidad de un pase de más de 20 yardas. El problema es que no hay quien lo haga entre los Hurns, Austin, Williams o Beasley. Como acto de desesperación ya en la segunda mitad fueron los pases rápidos en trayectorias cruzadas con el chaparrón de SMU que como que le dio vida repentina a la ofensiva, pero el problema grave fue que no hubo ninguna amenaza de un pase largo en el arsenal. Esto es un verdadero problema, porque entre el plantel de receptores no hay ninguno que tenga ni la velocidad ni el historial de poder preocupar en estratégicas llamadas de larga distancia. Si el quedarse detrás de las cadenas porque no se puede correr el balón es visto como un dilema, el no poder conectar un pase de más de 20 yardas es causa de una preocupación especialmente en la segunda jornada de la temporada regular con la posibilidad de caer a 0-2.

Clave 5 – El respetable también juega. En el rudo deporte de la tackleadas hay de públicos a públicos. En el caso de aduanas como el Estadio Punta de Flecha de Kansas City, el Coliseo de Oakland, CenturyLink Field de Seattle o inclusive el Lincoln Financial Field de Philadelphia, la presión sobre el equipo visitante es continuo y en momentos espeso. En el caso del AT&T Stadium y desde los días del Texas Stadium, los aficionados azul y plata distan de ser lo recetado por el doctor en cuanto al apoyo incondicional a su propia casaca. Se vive un momento precario considerando que los íconos de ambos lados del balón están en ‘tres-y-dos’ con la afición y si de pronto el equipo de casa se ve abajo en el marcador sin poder mover el balón poniendo a trabajar de manera continua al zurdito Chris Jones en patadas de despeje, ‘peligro, peligro, Will Robinson’. Esta versión del respetable no tiene el temperamento para sacar al burro del barranco, e inclusive comienzan a distraerse con sus celulares y no prestan atención al rol de apoyo. Es vital que los pupilos de Jason Garrett no se vean abajo temprano para mantener a sus hinchas dentro del juego presionando así a Manning y compañía a errores y entregas que los tengan bailando y chiflando en los pasillos en lugar de buscar la salida desde temprano para ganarle al tráfico.

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