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5 Claves del Juego: Cowboys vs Giants | Semana 18

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Los Cowboys van a los pantanos de East Rutherford, New Jersey, en busca de cerrar su calendario con, de perdido, una marca del .500, cosa nada fácil considerando una temporada de 17 juegos en 18 semanas.

La consideración principal es encontrar la razón para competir, ya que ambos están eliminados desde hace tiempo. Por un lado, los Cowboys tienen la consideración de comenzar el proceso de armar el equipo para la temporada 2026, mientras que la de los Giants pudiera ser un poco más maquiavélica.

El no ganar significa un mejor posicionamiento en el draft edición 2026. ¿Será esta parte de la mentalidad de los neoyorquinos para el cierre de campaña? Es difícil no caer en este remolino de causa/efecto considerando que los Cardenales (3-13) tienen la misma peor marca en la National Football Conference (NFC) y son dueños del desempate.

Los legendarios Gigantes de Nueva York sufrieron en grande esta temporada. Sin mucho que presumir y con el despido en plena temporada de Brian Daboll, se encontraron en un verdadero maremoto donde el desierto se convirtió en una racha de nueve derrotas consecutivas. La llegada de Russell Wilson y la vuelta hacia Jaxson Dart no fue ninguna perita en dulce.

Para los Cowboys, pues es fácil. La defensiva de Matt Eberflus no fue complemento de una ofensiva que fue, por estadísticas, la mejor de la liga, comandada por Dak Prescott, quien de nuevo tuvo números envidiables, anotando puntos a diestra y siniestra. El problema fue que los contrarios también anotaron a diestra y siniestra.

Este cuento ya se acabó.

Los Cowboys van rumbo al este como la ofensiva número uno con 398.6 yardas por juego, corriendo para 124.6 yardas por cotejo, siendo la novena mejor de la liga. Al momento de pasar, siguen siendo la número uno total con 274.0 yardas por juego. La defensiva ha arrastrado la cobija toda la temporada y es la 30, permitiendo un total de 376.8 yardas por juego; la 20 ante el acarreo, al tono de 123.3 yardas por juego, y de vuelta al sótano como la 32 defendiendo el pase, permitiendo 253.6 yardas por juego.

Los pupilos del entrenador en jefe interino Mike Kafka tienen la ofensiva quince en yardas totales, con 330.6 por encuentro; sexta con el acarreo, tabulando 127.1 yardas promedio, y la 21 elevando el ovoide con 203.4 yardas promedio. La defensiva del "Big Blue" es la número 29 de la liga, permitiendo 364.1 yardas por juego; 30 ante el acarreo con 145.4 yardas, y la 20 ante el ataque aéreo, permitiendo 218.7 yardas promedio.

La marca de todos los tiempos es de 78-46-2 a favor de los Cowboys, donde de pronto han ganado los últimos nueve encuentros entre estos rivales de la División Este de la National Football Conference (NFC).

Ahora vamos a las cinco, más que nada, observaciones para dos equipos que simplemente están buscando dar espectáculo y cerrar la temporada regular sin aspaviento alguno.

Clave 1. Busca cerrar lo abierto. Para Prescott, la insistencia es salir de titular, sabiendo que en un momento dará lugar a Joe Milton como mariscal de campo. Tal parece que, de estar rumbo a la gran fiesta, la decisión sería sentar al titular, pero bajo las circunstancias pareciera que el veterano de diez campañas se ha ganado el derecho de exigir abrir el juego. Si los Gigantes se ponen de pechito y los Cowboys se van arriba por dos anotaciones, la decisión será fácil; pero si de pronto el equipo anfitrión se pone las pilas y va arriba luego de dos períodos, la decisión se pone un poco más telenovelesca. Lo cierto es que, sea quien sea bajo centro, el propósito será ejecutar lo acordado y regresarse sin nada que lamentar.

Clave 2. Quién corre el balón. Pudiera ser el día más largo en la carrera de Hunter Luepke, tomando en cuenta que tanto Javonte Williams como Malik Davis llegan tocados al cierre. Por su lado, Williams será agente libre cuando suene el silbato final y el historial reciente de los Cowboys no es un buen augurio para el jugador que llegara compitiendo en el campamento de entrenamiento, ganándose el puesto. Francamente, la admiración de todos por su enjundia y efectividad al momento de ser el caballito de batalla de la ofensiva azul plata es más que palpable. Qué tanto lo querrán retener es la pregunta, porque como se han dado estas cosas, habrá equipos que le ofrezcan y será interesante ver qué tan financieramente comprometidos se pondrán en este caso. Por su parte, para Malik Davis, su propia entrega es también loable, pero al momento de ponerlo en la báscula hay algo en su perfil que lo tiene como segundón y volantazo en el futuro del establo vaquero.

Clave 3. Vete al "vocho" y te la tiro. En el caso del juego aéreo, los nombres de elementos de la escuadra de práctica pudieran de pronto vestirse para el juego. Gente como Parris Campbell, Jalen Cropper o Traeshon Holden pudieran ser candidatos a elevación, tomando en cuenta que la decisión de sentar al dúo Pickens/Lamb está más patente. Ahora, ¿será que esta dupla también exige entrar al juego?, viendo que su mariscal de campo no quiere estar vestido de civil en la banca. Desde la barrera son dos casos diferentes: George Pickens es agente libre sin restricciones al silbato final, mientras que CeeDee Lamb está bajo contrato. A la distancia pudiera ser tiempo de desempolvar la escuadra de práctica y que gente como Jalen Tolbert, Jonathan Mingo y el velocista KaVontae Turpin presuman de vuelta su relampagueante velocidad, tanto como receptor como elemento de equipos especiales.

Clave 4. Decisiones defensivas. De este lado, la dirección sigue sin timón y en pleno mar abierto. De momento no hay señal alguna del futuro de Matt Eberflus, aun cuando los resultados hablan de una necesidad de hacer algo drástico. Un cambio significaría otra voz defensiva desde la llegada de Mike Nolan (2020), seguido de Dan Quinn (2021-2023), Mike Zimmer (2024) y ahora Eberflus buscando cumplir su primera temporada. Lo cierto es que la defensiva no cumplió y no hay mucho que presumir, aparte de la llegada de Quinnen Williams y el resurgimiento del veterano Jadeveon Clowney, al grado de que el jugador se ha inspirado profesando el querer regresar a vestir la casaca vaquera. Pero los desaparecidos son muchos. Donovan Ezeiruaku, Sam Williams, Osa Odighizuwa, Dante Fowler y Solomon Thomas tuvieron destellos, pero sin consistencia. En cuanto a la cuadrilla de apoyadores, pues qué caray, nadie se salva. Kenneth Murray Jr. resultó toda una piñata, Jack Sanborn se fue desvaneciendo, Marist Liufau no dio estirón alguno y la llegada de Logan Wilson se convirtió en un acertijo. DeMarvion Overshown seguirá en la lista de potenciales, pero de nuevo sin la continuidad necesaria para mover las piezas.

Clave 5. Las conclusiones son inevitables. Para la Nación Vaquera, la frustración es de nuevo ver que su equipo termina sin cumplir el cometido. Para algunos, el maleficio ha durado 30 años, donde son pocos los momentos en los que se pudiera respirar un aire de posibilidades y probabilidades positivas, siendo más bien los momentos de desaire y frustración los que se vienen a la mente. Es cierto que ganar en la NFL no es nada fácil, y sobrevivir el calendario para luego entrar a la gran fiesta jugando encuentros sin mañana es de gente grande, pero la fórmula del éxito se ha convertido en algo por demás elusivo. Cierto que este cierre de temporada, el regresarse con el resultado que sea y saber que "este cuento se acabó" compete también a otros 18 equipos cuyas aficiones se quedaron vestidas y alborotadas. Pero ni hablar. Solo resta agradecer sus finas atenciones a los que se tomaron la molestia de leer estas humildes observaciones durante las 17 semanas de juegos. ¡Feliz Año 2026 y que sean grandemente bendecidos!

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