5 Claves del Juego: Cowboys vs Packers - Semana 5

DALvsGB

La regla de las 24 horas estuvo en pleno uso en The Star en Frisco rumbo a la preparación para la jornada cinco y la visita de los siempre competitivos vestidos de verde y amarillo.

Como marcan los cánones de dicha regla, se analiza a conciencia el último juego dentro de las primeras 24 horas para luego dejarlo en el pasado para abrir el libro del rival en puerta, sea el resultado que sea.     

Las mismas 24 horas luego de comenzar 3-0 anotando más de 30 puntos por juego fueron, por lo mismo, un aliento positivo del lado ofensivo del balón. Para este último resultado 12-10 en Nueva Orleans el “ir al video” seguro fue una de esas experiencias difíciles de tragar.  

El mismo Travis Frederick admitió que la quinteta de guardaespaldas nunca pudo tomar su ritmo, que para la ofensiva de Kellen Moore es como decir que se extraviaron las llaves del auto justo antes de partir. El centro estelar de los Cowboys observó que tal pareciera que en cada jugada era una u otra cosa entre estos gigantes que fueron apuntalados como culpables de la falta de ofensiva.

Pero eso fue aquello ….. esto es otro. 

Los Empacadores llegan luego de un ventajoso descanso, perdiendo su última salida en casa en aquel jueves en la noche ante las Águilas en la apertura de la cuarta jornada. El mago Aaron Rogers no traía la vara mágica en aquella ocasión, pero si en Nueva Orleans aquella vibra maníaca del respetable es parte del paquete, ante Green Bay es esperar lo inesperado del hijo predilecto de su legendario equipo. 

Un larguísimo y folklórico historial entre estas franquicias carga con imágenes desde Lombardi, Starr, Hornung y aquella histórica resbalada, hasta Landry, Meredith, Perkins y los juegos en el legendario Tazón del Algodón. Para esta edición llegan dos equipos con marcas de 3-1 en busca de seguir siendo relevantes en sus respectivas divisiones.        

Para las cinco claves del juego les tengo estas observaciones.

*Clave 1 – *Esta debe ser para el orgullo. Esta versión de la ráfaga azul y plata esta basado en controlar la línea de golpeo, tanto a la defensiva como a la ofensiva. No hay duda que para el lado ofensivo se dieron varias pasos hacia atrás en Nueva Orleans. Lo que fue dominio ante Nueva York, Washington y Miami, se convirtió en una debacle de lo que aparentaba ser una palomilla como fortaleza. La lesión de Tyron Smith le pone hasta más atención a esta cuadrilla, y con el efecto domino de ver como La’el Collins se sentó de las prácticas obligando a Connor Williams el ocupar su lugar como tackle derecho, mandando así a Xavier Su’a-Filo al guardia izquierdo, pero con la idea que Collins si juega el domingo, pues hasta me dió dolor de cabeza. Con el hombre marcado siendo Cameron Fleming, es tiempo que vuelvan a convencerse a si mismo que son la susodicha elite de la liga al volver a demostrarlo.   

Clave 2 – El efecto Gallup. Entre los mejores circos juegos aéreos de la NFL existe siempre un indiscutible receptor número uno. Por definición, hay una diferencia entre este líder y su propio número dos, y por lo mismo el número tres de la lista no necesariamente puede llenar los zapatos del número dos. A lo que vamos es, como le ha hecho falta Michael Gallup a Amari Cooper considerando el efecto de tener esta dupla como receptores dos y uno de manera literal. Randall Cobb no pudo llenar el vacío, Devin Smith ciertamente tampoco, y ante la defensiva de Green Bay va a ser vital el accionar a Gallup de inmediato, particularmente por la apertura que le da a Cooper y el resto del juego ofensivo. Así es esto del balance en el rudo deporte de las tackeladas. 

*Clave 3 – *Poca profundidad. Para Green Bay fue claro que ante las Águilas en su legendario Lambeau Field el juego terrestre de ambos equipos fue un factor en el resultado final. Mientras la defensiva de casa permitió 176 yardas terrestres ante la dupla de Jordan Howard y el novato Miles Sanders, la ofensiva solo pudo contribuir 77 yardas por tierra, con el mismo Rogers siendo el líder con 46 de estas. Si la zarandeada en la Calle Bourbon sirvió de algo es el de inspirar a los Cowboys a salir del túnel del AT&T Stadium con la frente en alto y listo para el compromiso, considerando que su rival no puede correr el balón y que de su lado tienen a un hambriento Zeke Elliott. Es tiempo de volver a sacar las cucharas soperas, la segunda reservada para Tony Pollard.      

Clave 4 – Presión sin cuartel. El tirar 53 pases nunca es bueno, representativo de la falta de un saludable balance ofensivo en la derrota 34-27 a manos de Carson Wentz en su última salida. Tal parece que Rogers enfrenta la misma posibilidad ante la defensiva de Rod Marinelli, considerando que sin un juego terrestre confiable será tiempo de sobrevivir en lugar de construir. La tarea será contener al corredor Aaron Jones, obligar al pase en terceras y largo, poner un espía sobre Rogers y esperar que la combinación de Demarcus Lawrence y Robert Quinn puedan apoyarse para cazar cabezas. Así como el juego terrestre no aparenta tener mucho octanaje, la baja sensible es la del receptor abierto Davante Adams, que saliera con una lesión en el pie al final del juego ante Philadelphia. Pero atención ….. Rogers vive de este tipo de presiones, su legado es tal que cuidado si de pronto pudo encontrar su vara mágica.  

Clave 5 – Ahora le toca a este respetable. Vaya espectáculo que significa el jugar en el Súperdomo en Nueva Orleans. Sean los Santos y los innumerables juegos colegiales que se han disputado a través de las décadas, no hay duda que para respetables, nada como ese. Nadie en sus cabales dentro de los Vaqueros va a admitir que un escandaloso público fue factor en la derrota 12-10 a manos de los Santos, pero por lo mismo es virtualmente inexplicable la visible e indiscutible ineficacia demostrada por la línea ofensiva vaquera. Para la afición vaquera es primordial ejercer algún semblante de ese tipo de presencia, una que pese, pase lo que pase. Que no sorprenda otro comienzo lento, el no dominar de ambos lados del balón desde un principio, y que se den las cosas como se den, que el agua tome su nivel para llevarse una convincente pero no sofocante victoria. Esta parecer ser la tónica. Pero de ser así, este respetable debería ser partícipe demostrando que el probar la mística del coso en Arlington significa lidiar con esta propia versión del monstruo de 75,000 cabezas.

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