5 claves del juego: La postemporada Vaquera cuelga de un hilo

Nada bueno con los hubiera, pero si estos Vaqueros no hubiesen perdido una de aquellas tres dolorosas derrotas consecutivas en noviembre, la cosa no estaría de tal color hormiga.

Fueron aquellas tres derrotas consecutivas ante Atlanta, Philadelphia y los Cargadores de Los Ángeles que no solo marcaron historia por lo dominante del contrario en dicha racha para el olvido, pero también el hecho que el hijo pródigo Dak Prescott pareciera haber perdido el ángel como líder del equipo de la estrella solitaria llegaba como balde de agua gélida.

Ahora con dos victorias consecutivas ante Washington y Nueva York las esperanzas de Prescott y compañía parecen haber resucitado al grado de estar entre los candidatos al comodín, algo que para estas alturas sería un verdadero aliciente y pudiera salvar de alguna manera una temporada que comenzó con tanta promesa en el paradisíaco Oxnard.

A esta altura la esperanza es poder combinar tres victorias finales comenzando en Oakland, recibiendo a Seattle y cerrando en Philadelphia, junto con derrotas de los mismos otros que siguen coleando vivos como lo son los Leones (7-6), Empacadores (7-6), los mismos Halcones Marinos (8-5) y hasta los Cardenales (6-7). 

Esto sin considerar que los candidatos a comodines que si están de momento en la gran fiesta incluye a las Panteras de Carolina (9-4) y los Halcones Negros de Atlanta (8-5).  Atlanta tiene compromisos en Tampa Bay, en Seattle y recibiendo a Carolina, mientras que Carolina recibe tanto a Green Bay como a Tampa Bay, con el cierre de temporada ya mencionado en el flamante Mercedes Benz Stadium.

Pero primero lo primero, los Vaqueros (7-6) viajan a la bahía a enfrentar al monstruo de 80,000 cabezas en el temido hoyo negro conocido como la casa de los Raiders de Oakland (6-7) que también tienen su propio complejo crucigrama en la AFC con los ahora comodines siendo los Titanes de Tennessee (8-5) y los Bills de Buffalo (7-6).    

Los pupilos del enigmático Jack del Rio cayeron 26-15 en Kansas City la semana pasada, con un Derek Carr que fue capturado, hostigado e interceptado obteniendo apenas 211 yardas con 24 completos de 41 intentos. Su juego terrestre se quedó en el camino desde temprano con Marshawn Lynch solamente acarreando el balón en siete ocasiones para 61 yardas.

Por su parte los Vaqueros se lucieron hasta el último cuarto donde despertaron a la ofensiva ante un perdido equipo de los Gigantes. La estrella del momento fue el novel corredor reserva Rod Smith, que en aquel pase corto se escapara para un total de 81 yardas, y que luego de la intercepción de Sean "Batman" Lee, irrumpiera desde la 15 de los de casa para el estacazo final.

Clave 1 –Truenos y relámpagos. No hay duda que el juego terrestre es la tónica para el balance ofensivo del coordinador ofensivo azul y plata Scott Linehan, siendo esta la plataforma para que un Dak Prescott este en su elemento. Ya no es ninguna noticia el ver que el juego aéreo de un código postal a otro no es parte de su fuerte, y la esperanza es que puedan replicar las famosas YAC ("yards after catch") o yardas después de la recepción con Dez Bryant, Cole Beasley y el mismo Rod Smith. Este factor fue gracias al dúo de corredores en el propio Smith y su contraparte Alfred Morris, que fueron la parte primordial del éxito de los Vaqueros en las últimas dos semanas. Desde temprano insistir en establecer este juego terrestre, llegar a las diagonales con estas series que ocupen tiempo del reloj y que obliguen a los Raiders a mantener el paso en la pizarra es ciertamente vital.              

Clave 2 –Hacer de Carr unidimensional. Los Raiders se han vuelto un equipo sin profundidad ofensiva, considerando que sus armas aéreas para estirar el campo de juego en Amari Cooper y Michael Crabtree no se ha presentado por lesiones y suspensiones. Si la defensiva vaquera puede obligar a un tres-y-fuera para abrir boca, pudiera ser el preámbulo de una larga noche para los Raiders ante su explosivo público que con todo esto del cambio a Las Vegas se están cansando de la nulidad de uno de los equipos legendarios de la vieja American Football League. Del Rio sabe que se acaban los gránulos del reloj de arena, no solo para la presente temporada, pero para su futuro inmediato, y aun cuando su perfil y personalidad parecen el idóneo para manejar al equipo de Mark Davis, el heredero del desaparecido Al Davis, la paciencia de esta franquicia parece estar llegando a su fin. Si la desesperación comienza a tomar presa del equipo negro y plata, el brazo de Carr será la última esperanza y ahí es donde la defensiva de Rod Marinelli debería empezar a servirse con la cuchara grande.          

Clave 3 –La juventud, promesa del presente. La secundaria vaquera es ahora comandada por los Jourdan Lewis, Chidobe Awuzie, Xavier Woods y Kavon Frazier, como para darle la vuelta a la página. Si la línea defensiva de Tyrone Crawford, Demarcus Lawrence, Maliek Collins, Richard Ash y Benson Mayowa pueden crear caos para una línea ofensiva que tiene el juego aéreo número 15 de la liga y la número 26 corriendo el balón, pudiera ser un verdadero festín para estos jovenzuelos. El regreso de Sean Lee es una verdadera garantía, siempre y cuando esté saludable, porque no solo es un dardo enrarecido en las persecuciones, pero la cuadrilla de apoyadores en Jaylon Smith y Anthony Hitchens se alimentan ferozmente de su energía en busca de neutralizar el acarreo. Si la línea y apoyadores hacen lo suyo, los muchachos responsables del perímetro pudieran frotarse las manos contribuyendo de nueva cuenta sendas intercepciones y la repartición de leña sin caer en la malicia. La única esperanza es el ala cerrada Jared Cook, cuya responsabilidad caerá en tanto Byron Jones, Frazier y el propio Woods.

Clave 4 –¿Donde anda el Mr. Automático?  Fue por demás extraño ver al líder de todos tiempos en porcentaje de aciertos entre los postes, Dan Bailey, fallar dos goles de campo y un punto extra en la victoria 30-10 en el MetLife Stadium de East Rutherford, New Jersey. Este juego no debería decidirse por un gol de campo, en el papel todo parece indicar que los Vaqueros tendrán un último cuarto chatarra, tomando en cuenta la ineficiencia ofensiva de los locales y el buen momento que pasa la ofensiva vaquera rumbo a esta jornada 15 de la NFL. Sería bueno ver las patadas de salida acostumbradas de Bailey que obliguen a la rodilla en las diagonales, mas que nada para la confianza de saber que se cuenta con una verdadera arma si de pronto cambia el curso del juego. Por lo mismo, no es bueno esperanzarse con anotar de tres en tres, pero en este caso el capitán de los equipos especiales es un líder de la cuadrilla del complejo mundo de este juego que en momentos pasa desapercibido, pero cuyas oberturas y oportunidades de obtener yardas y encajonar en momentos es parte primordial del juego moderno del rudo deporte de las tackleadas.       

Clave 5 –¿Como va a haber mañana si no hay hoy? En otras palabras, los Vaqueros no pueden darse el lujo de despertar luego de tres cuartos transcurridos, como lo sucedido la semana pasada. Desafía la imaginación el pensar que hubo un momento donde Eli Manning encontró al ala cerrada Rhett Ellison en las diagonales para irse arriba 10-3, momento para en verdad rascarse la cabeza. Luego vino la escapada de Bryant para el empate 10-10 rumbo al descanso, y esto no puede volver a pasar bajo las candentes luminarias del domingo en la noche, donde todo el universo de la NFL está siguiendo. Volvemos a lo mismo, la esperanza de los Cowboys cuelga de las posibilidades verdadera remotas de ganar y otros perder, pero están obligados a demostrar a estas alturas que por ellos no queda, y de tal manera hacer a un lado a un rival visiblemente menor y no dejar llevarse por su propia falta de intensidad ante lo que se espera sea un lleno escandaloso en el vetusto Coliseo de Oakland.  

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