La hegemonía azul y plata estará de por medio

Los enrachados Vaqueros (10-1) a probar la mística del ahora flamante recinto de los Vikingos (6-5) en juego de Jueves en la Noche.

Para la jornada 13 de la NFL no hay duda que del lado de la NFC el equipo de Jason Garrett tiene el sartén por el mango. Ostentando tal devastadora marca con racha de diez victorias consecutivas no ha sido en ningún momento cosa fácil, exceptuando claro ante unos Cafés perdidos en el espacio, con cada juego requiriendo de todos los pistones ofensivos explotando en unísono en resultados evidencia de la magia que se ha permeado esta temporada.

Ahora son los Vikingos del pimentoso Mike Zimmer, cuyo largo historial como coordinador y ahora entrenador en jefe en la liga incluye una saludable estancia con aquellos Vaqueros de los 90's. Estos Vaqueros del presente entraran por la puerta grande al US Bank Stadium, con algunos de la vieja guardia azul y plata recordando aquel vetusto y desaparecido Metropolitan Stadium en un gélido 28 de diciembre de 1975 en juego divisional de postemporada.

Fue en aquella ocasión que un tal Roger Staubach levantó un Ave María de manera muy personal y sin decir agua va con 26 segundos en el reloj disparó bendecido pase de 50 yardas conectando con Drew Pearson para la histórica victoria 17-14 ante un atónito público nórdico. Ciertamente un momento que estampó un sello de autenticidad entre dos franquicias que representaron la NFC al Súper Tazón en nueve ocasiones de 1969 a 1978.

Arrastrando una racha de cinco derrotas consecutivas en Minnesota, entre temporada regular y postemporada, y con la mínima ventaja de 15-14 en todos los tiempos, los Vaqueros tendrán estas cinco claves que considerar.

Clave 1 – Sacar la cubeta desde un principio. Las huestes de Rod Marinelli son la defensiva número 21 total, combinando lo amargo y lo dulce, considerando que contra el acarreo son la tres, siendo la única franquicia sin permitir un corredor contrario con más de 100 yardas, pero la 31 de 32 de la liga ante el pase. Desde la lesión de Adrian Peterson en aquella segunda jornada, el juego terrestre de los Vikingos es la última entre todos los 32, y la combinación de Jerrick McKinnon y Matt Asiata ni se asemeja a lo que ha logrado por si solo Ezekiel Elliott. Los de púrpura han sido diezmados por las lesiones en la línea de golpeo, perdiendo a varios integrantes como lo son Andre Smith, Matt Kalil y Jake Long a la lista de lesionados. Esto representa una gran oportunidad para la frontal defensiva, y en particular al misil teledirigido Sean Lee, de darse gusto al momento de persecuciones en jugadas de acarreo, la idea principal siendo la de neutralizar cualquier intento de jugada de atracción con engaños de un juego terrestre inexistente.

Clave 2 – Se seguirá el plan de juego. Como disco rayado, estos Vaqueros siguen logrando dominar las trincheras entrando al cuarto episodio con alevosía y ventaja, viendo como la mejor defensiva es esta tónica a la ofensiva. Los Vikingos presentan un cuadro interesante a la defensiva en cuanto a sus linieros, en particular la rotación del lado izquierdo con Brian Robison y Danielle Hunter que se combinan para 12.5 capturas, aunado a Everson Griffen que tiene 6.0 del lado derecho. La meta será intentar llegarle a Dak Prescott, y aquí su elixir mágico serán los pases rápidos en trayectorias cruzadas y laterales con Cole Beasley, Jason Witten y de pronto Lance Dunbar, buscando sacar el balón de inmediato que combinado con una saludable dosis de Elliott debe hacer de la jugada de atracción una arma letal considerando que espera en las alas Dez Bryant para el lance de media y larga distancia.

Clave 3 –De nuevo una asignación bajo la lupa. El juego aéreo de Sam Bradford es la número 24 de la liga, presumiendo a un Adam Thielen, Cordarrelle Patterson y el novato Stefon Diggs, que fuera marginado en la derrota en Detroit de 16-13 luego de dos juegos anteriores sumando en cada uno 13 pases completos. Sin un juego terrestre se complica la cosa para Bradford, perdiendo el ansiado balance a la ofensiva, y aquí será vital lograr que el ala cerrada Kyle Rudolph, con sus casi 50 recepciones y cinco anotaciones, pueda ser la válvula de escape para aflojar la soga al cuello. De nueva cuenta será responsabilidad del profundo Byron Jones el andar como sombra sobre Rudolph, como lo ha hecho ante cada uno de las alas cerradas ofrecidas, como en el caso de Jordan Reed ante los Pieles Rojas. La verdad es que Jones tuvo las manos llenas con Reed, y seguro el resultante video será un foco de atención para Bradford de como poder mover las cadenas. La posible reaparición del también profundo Barry Church sería un aliciente, de la manera que acostumbra repartir leña, pero la asignación de Jones no cambia sea quien sea su compañero secundario.

Clave 4 –Un verdadero maremoto. La temporada de estos Vikingos comenzó con lesiones a Petterson, el mariscal de campo titular Teddy Bridgewater, y las mencionadas lesiones a lo que se esperaba fuera una verdadera valla para tanto juego terrestre como aéreo. Aun con esto, salieron del huacal con cinco victorias consecutivas para abrir boca, y de pronto todo mundo hablaba de los nórdicos como verdadero protagonista en la NFC. Pero algo sucedió en la sexta jornada y de pronto han perdido cinco de los últimos seis y con la derrota en Detroit como parte del clásico del Día de Acción de Gracias, están brotando sendos hoyos en su nave marítima en pleno mar abierto. Para Zimmer y compañía no hay mañana en duelo a nivel nacional ante los dueños del pandero Vaqueros de Dallas, y con un verdadero Talón de Aquiles a la ofensiva, va a requerir algunos milagros propios para poder sorprender a un equipo vaquero cuya propia ofensiva representa un nuevo paradigma para la liga.

Clave 5 – Casa nueva, vida nueva. Cuando los Vaqueros estrenaron su propio castillo ante el universo de la NFL, fueron unos Gigantes que llegaron a aguarles la fiesta. El flamante US Bank Stadium seguro tendrá un lleno escandaloso donde poco se verá el color representativo del equipo visitante, y esto será una importante consideración al momento de buscar no necesariamente establecer un juego metódico y de control, pero mandar pedir los pases de abordar desde temprano en busca del cuadrangular con casa llena. De poder lograr una ventaja, y aventando el tiempo de posesión por la ventana, los Vikingos pudieran esperar mantenerse dentro del juego comenzando el tercer cuarto, sabiendo que Prescott no se saldrá de carácter al momento de medir cada posesión jugada a jugada. Si la defensiva de casa puede detenerlo al principio del juego, será la responsabilidad de la ofensiva de mantener al respetable enchufado aprovechando cualquier titubeo del equipo visitante donde la jugada de largo metraje o de laboratorio sea una arma de desestabilice.

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