Vaqueros reciben a los Empacadores en juego divisional

Dos equipos con historiales muy diferentes se enfrentarán en el AT&T Stadium este domingo, ante un lleno escandaloso y un expectante universo de la NFL en juego divisional donde no hay mañana.

Los Empacadores son unos de  los equipos originales de la vieja guardia, siendo uno de los pilares de la vieja NFL desde los inicios del deporte a nivel profesional. Por su parte los Vaqueros arribaron a la liga en 1960 con la ilusión de poder llegar a los niveles de resonancia que traía en aquel entonces el equipo verde y amarillo, con todo y su legendario Lambeau Field.

La marca en temporada regular es de 17-17, siendo el último este pasado 16 de octubre en la tundra sagrada con la victoria 30-16 de los visitantes en un aviso de lo que se estaría viendo con este equipo azul y plata edición 2016. La ofensiva con Ezekiel Elliott y Dak Prescott carburó y en serio, mientras que la defensiva forzó intercepciones y balones sueltos a un Aaron Rogers que todavía andaba buscando su punto medio.

En juegos de postemporada, esta será la octava ocasión que se vean las caras, con Dallas teniendo la ventaja con marca de 4-3, dos de estos siendo juegos de Campeonato de Conferencia. De momento los Vaqueros tienen marca de 4-1 en casa en esta foja de juegos en la gran fiesta.

La última en juegos definidores fue aquella del 11 de enero del 2015 donde los pupilos de Mike McCarthy doblegaron 26-21 a los Cowboys en aquel fallo que dictaminó que Dez Bryant no respeto el 'proceso' completo de la definición de un pase completo. Durante la semana de preparación el mismo Bryant se alejó de aquella jugada, que comenzó siendo el tema del día, hasta que el receptor abierto dijo que ya bastaba hablar del pasado.

Veamos las cinco claves del cotejo divisional entre estos rivales de la NFC.

Clave 1 –No le muevan a nada. Para este juego se presentan dos ofensivas muy diferentes. Por su lado, los de casa cuentan con una ofensiva metódica, sin prisa, que busca dominar las trincheras y mover el balón con pases cortos y la bestia en Elliott. Por su lado los visitantes de pronto se lucen con jugadas espectaculares e inesperadas, como lo fue el pase Ave María de Rogers para Randall Cobb al terminar la primera mitad ante los Gigantes. Rogers tiene la mano caliente en este momento, y si de pronto se saca algo de la chistera para irse arriba temprano, es vital que los Vaqueros no se distraigan y que sigan en su propio plan de juego que los tiene como el número 1 de la NFC con su envidiable marca de 13-3.

Clave 2 – Despierten al monstruo, otra vez. El ahora número 88 del equipo de la estrella solitaria es capaz de tomar control de un juego con simplemente alinearse en el extremo del campo. No hay duda que ha sido un engrane importante de esta temporada, aun cuando sus números no impresionan como los de Cole Beasley, pero la tarea del chaparrón ha sido mucho muy diferente al posible papel protagónico que pudiera de pronto desenvolver Bryant. Así como el ritmo ofensivo del coordinador ofensivo Scott Linehan los tiene disparando en todos los cilindros, es también de especial interés alimentar de balones a Bryant inclusive con trayectorias cruzadas hacia el centro del campo, como lo han venido haciendo desde el principio. Aquí la característica primordial es buscar el momento propicio para que Prescott suelte el brazo con una bomba para Bryant, ya que la secundaria de los Empacadores es la número 31 ante el pase permitiendo 269.3 yardas por juego.

Clave 3 – Alguien por favor hostigue al güero. Se espera la reaparición del esquinero Morris Claiborne, y el descanso ante Philadelphia en el cierre de temporada fue bueno para DeMarcus Lawrence, Tyrone Crawford, Maliek Collins y Terrell McClain y este puede ser un gran aliciente a la escuadra de Rod Marinelli. Va a ser de vital importancia que le lleguen a Rogers desde temprano, al grado de hacer lo que lograron ante Rogers en octubre, donde el liniero defensivo David Irving se lució con una captura, balón suelto causado y recuperado, todo en una sola jugada. Está en veremos si juega Jordy Nelson, con una lesión en las costillas, pero cuidado con la dupla Randall y Devonte Reed, que se combinaron para casi 200 yardas y cuatro anotaciones ante los Gigantes en juego de comodines. También hay que ponerle un cuerpo al receptor abierto/corredor Ty Montgomery, que cuenta con un promedio de 5.9 por acarreo y sigue siendo la respuesta a su juego terrestre.

Clave 4 –Hacer valer la condición de local. Ya para estas alturas la afición vaquera siente que se están perfilando a un Súper Tazón por primera vez en 21 años, y con justa razón. Tienen a un dúo tan dinámico en Elliott y Prescott, junto con su línea ofensiva que hace posible pensar que aquella nube negra que torturó al equipo de Jerry Jones por tantos años por fin se ha levantado. Ahora le toca al respetable hacer valer que sus Cowboys están en casa enfrentando al equipo más candente de la liga, un equipo que de pronto tiene siete victorias de manera consecutiva. Se deber sentir la pasión del público desde un principio, no perder la brújula si de pronto se ven abajo en el marcador en la primera mitad, y cuidado con andar vendiendo los abonos nada más en busca de hacer su agosto.

Clave 5 – El personaje central, al escenario. Desde el momento que Raine Dakota Prescott tomó las riendas de su equipo, su ascenso a la crema y nata de la NFL ha sido algo netamente histórico. Su llegada un tanto anónima al equipo, las circunstancias que se dieron con Kellen Moore y Tony Romo que de pronto lo tenía como el titular indiscutible son verdaderamente de otro mundo, pero en la mente del jugador hasta el momento no se ha logrado nada. No hay interés alguno en los elogios por servir como punta de flecha de un equipo que luego del 4-12 en el 2015, de pronto andan siendo comentados en el mismo respiro con los Patriotas de Nueva Inglaterra. Pasa por un verdadero momento histórico, pero en este muchacho no hay ningún indicio de proclamación o importancia propia, y ese es verdaderamente el punto medular de este equipo – el equipo de Dak Prescott. Los va a llevar lo más lejos posible, con su estilo enfocado y metódico, moviendo las cadenas no solo en el campo de juego pero en su propio estilo de vida.

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