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5 Claves del Juego: Cardinals vs Cowboys | Semana 8

AZvsDAL

Luego de imponerse a un desequilibrado equipo de las Águilas, los Vaqueros esperan que el balance haya regresado a sus filas.

Una verdadera bocanada de aire resultó la victoria 38-21 ante su rival divisional y, en particular, el notar que los pupilos de Brian Schottenheimer pudieron hilvanar un juego cuyo balance fue precisamente la receta del triunfo.

No había duda de que el equipo de Nick Sirianni no venía bien, cascabeleando con un mariscal de campo del montón y esperando que la reaparición de Saquon Barkley fuera un aliciente. Y este es el tipo de equipos que pierden ante equipos balanceados.

Ahora, con los Cardenales (2-5) en la mira este domingo al mediodía, los Cowboys estarán obligados a no voltear a ver qué están haciendo los Gigantes (4-2-1) en su semana de descanso y ponerle atención a su propio juego. En el laboratorio vaquero se sabe que la defensiva estará obligada a poner de su parte, ya que su aparición en escena ante Philadelphia le dio el vuelo necesario para que de nuevo se dieran cuenta de que hay ofensiva para anotar de siete en siete.

La cuestión es poder hacerlo semana tras semana, y la pregunta de nuevo es qué equipo se verá en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, este próximo domingo: uno cuyas filas están balanceadas u otro cuya defensiva simplemente no para a nadie.

Por su lado, los Cardenales llegan al coso de Arlington, Texas, con marca perfecta de 4-0 en sus visitas al AT&T Stadium, desde la inauguración del inmueble en 2009. Después de 93 enfrentamientos en su largo historial, estos equipos volverán a encontrarse por ocasión número 94, en una serie que incluye su etapa como rivales divisionales de la NFC Este entre 1970 y 2001. De pronto, estos pajarracos tienen una racha de cuatro victorias consecutivas y ocho de los últimos nueve partidos ante Dallas, que incluye aquel Waterloo del 3 de noviembre de 2025, cuando los pupilos del entonces director técnico Jonathan Gannon vencieron a los de casa 27-17, mandando a los Cowboys a un pozo sin fondo.

Para Mike LaFleur, todo comenzó con una victoria ante los Chargers por 26-14, para luego perder cuatro al hilo ante Seattle, San Francisco, los Gigantes y Detroit. Vencieron a los Carneros 18-16 en su segunda visita al SoFi Stadium, para después caer ante Bo Nix y sus Broncos 30-16 en el desierto de Arizona, en la séptima jornada.

Los pájaros rojos llegan como la ofensiva número 22 en yardas totales, con 313.9 yardas por juego; la 23 por tierra, con 96.0 yardas en promedio, y la 19 por aire, con un promedio de 217.9 yardas por juego. Del lado defensivo, ocupan el lugar 24 al permitir 354.3 yardas totales por encuentro; son la número 23 contra la carrera, con 126.3 yardas permitidas, y la número 20 contra el pase, con 228.0 yardas por encuentro.

Los azul y plata llegan como la ofensiva número 10, con un total de 353.6 yardas en promedio por juego, siendo la número 25 con 94.3 yardas por tierra y la número siete por aire, con un promedio de 259.3 yardas por cotejo. La defensiva es la número 29, permitiendo 373.7 yardas por juego, y se coloca como la número 32 contra la carrera, con un promedio de 145.7 yardas permitidas, mientras que por aire ocupa el lugar 20, permitiendo 228.0 yardas por encuentro.

Los Cowboys llegan con un diferencial de -3 en intercambios de balón, producto de dos intercepciones y dos balones recuperados, mientras que los visitantes traen su propio +2, con tres intercepciones y cinco balones recuperados.

Para todo esto, vamos a las cinco claves del juego número 94 entre estos dos añejos rivales, donde los Cowboys tienen la ventaja de 56-36-1 en la serie histórica.

Clave 1. A mover las piezas. De pronto se aclaró la neblina y se puede ver la dirección en la que se busca navegar, y todo comienza con que la defensiva de Christian Parker pueda amenazar al mariscal de campo contrario. Punto. La reaparición de DeMarvion Overshown fue una verdadera bujía desde su posición en coberturas ante el ala cerrada, mientras que Shemar James comandaba con el punto verde en el casco. Lo interesante fue el uso reducido de Jaishawn Barham, que tal parece se ha limitado a rotaciones en las mismas posiciones. Entre Quinnen Williams y el resto de la frontal, de pronto se siente que pudieran dominar y llegar a hostigar a Jacoby Brissett, quien, lejos de ser un velocista, es un mariscal de campo que sabe moverse y responder físicamente. Es tiempo de que gente como Von Miller, Donovan Ezeiruaku y Malachi Lawrence hagan su aparición, luego de desaparecer en la melé de cuerpos semana tras semana.

Clave 2. A lo que te truje. El jugador más valioso en Philadelphia fue, sin lugar a dudas, el corredor Javonte Williams, cuyas 155 yardas por tierra fueron recompensadas con su entrada a las diagonales para la última anotación del encuentro. Su producción es reflejo del balance en todas las filas, desde tener el balón gracias a un tres y fuera del contrario hasta los huecos que se están creando gracias a los cinco guardaespaldas. Pero es primordial tomar en cuenta que se tiene a un corredor listo para el reto, sabiendo que el juego terrestre no tendrá que ser desechado en ningún momento, con la consigna de correr esas últimas estrofas, controlando el reloj y moviendo las cadenas. Los números de Dak Prescott, de 15 de 27 para 212 yardas, tres anotaciones y sin capturas, avalan la necesidad de correr el balón, luego de que lanzara 54 pases en la derrota ante Green Bay.

Clave 3. Dónde está Waldo. En Philadelphia continuó el misterio del ala cerrada Jake Ferguson, luego de recibir solamente un pase incompleto durante todo el encuentro. Su poca visibilidad se debe a su colaboración en bloqueos junto con los mastodontes, pero también a la aparente noción de que Brevyn Spann-Ford le está ganando el puesto como arma ofensiva, aparte de ser parte de las trincheras. Lo cierto es que el desarrollo de Ferguson de nuevo se ve truncado, luego de un gran '23, una baja en el '24 y después de regresar por sus fueros en el '25 con 82 recepciones para 600 yardas y ocho anotaciones. La ofensiva vaquera despertó luego de solamente 29 puntos entre los partidos ante Tampa Bay y Green Bay, y dentro de la consigna estaba establecer y nutrir el juego terrestre. En eso se establece la necesidad de esquemas de bloqueo que incluyan a las alas cerradas y hasta la entrada de otro bloqueador como receptor elegible. De poder establecer el juego terrestre ante los Cardenales, se pudiera regresar a la búsqueda de Waldo y lograr que esa válvula de seguridad esté de vuelta en los planes aéreos del juego.

Clave 4. Vivir el momento. El regresar a la senda del triunfo, con ahora la posibilidad de igualar la marca, es producto de una decidida victoria en un escenario nacional que motiva. El sube y baja de una temporada de la NFL es rutina, pero el momento de sentirse competitivo y saber que tienen el personal para lograr el cometido es cuando un equipo con posibilidades se convierte en protagonista. Ahora, cualquiera diría que es difícil ganar en esta liga, que cualquiera le puede ganar a cualquiera y que la meta es la búsqueda de la paridad como espectáculo, pero, a diferencia de la duda y preocupación luego de las derrotas ante Baltimore por la manera en que terminó el partido y las zarandeadas ante las Bahías, ahora se puede sentir una vuelta de confianza entre el plantel. Lo decía Bill Parcells: "El ganar lo cura todo...". Y es cierto, pero aparte hay que entender qué se hizo para crear el ambiente propicio para llegar a las diagonales. Uno, hay que tener el balón. Dos, hay que correr. Y tres, hay que presionar al mariscal de campo contrario.

Clave 5. A tomar vuelo. Se reabren las puertas del AT&T Stadium para otro banquete en pleno mediodía en el norte tejano. Así como los Cowboys pudieron neutralizar al respetable en Philadelphia, es necesario ponerlo de pie ante los Cardenales desde un principio. Lejos de salir tentativos, la defensiva vaquera debe establecer una determinación que se traduzca en presión con los siete frontales, la especialidad del recién desempacado Mike Pettine, ahora asistente defensivo sénior. Ponerle un tono al juego es responsabilidad de la defensiva y, en este caso y a estas alturas, es obvio que la dirección de la defensiva es la que rige el rendimiento de las otras fases del juego. Bajo este rubro se podrá ver a una ofensiva operar con sus armas y tener la oportunidad de ejecutar jugadas espectaculares del circo aéreo en las combinaciones 488, 43 y 419.

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