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5 Claves del Juego: Buccaneers vs Cowboys | Semana 5

Tampa

Vaya bocanada de aire azul plata que se respiró luego de la cuarta jornada en Houston.

Después de terminar abajo 16-6 ante un desesperado equipo de DeMeco Ryans en los primeros dos cuartos, la combinación Prescott-Williams-Lamb se lanzó para 28 puntos en la segunda mitad para cerrar el duelo estatal de manera apurada 34-30 y mandar así a los Texans al calabozo de su división.

El juego aéreo fue un verdadero festín donde el ahora número 88 tuvo 189 de las 335 yardas por aire con diecisiete recepciones, la última la visita a las diagonales en dramático momento, mientras que el tractor con el 33 visitó las trincheras en tres sendas ocasiones, recordando así que la mejor dosis cerca de la zona prometida es optar por darle el balón a tu corredor primario.

La primera mitad fue de nuevo un merequetengue ofensivo, causa de escuchar alarmas ante el reto de poner las cosas en orden. Prescott terminó con 32 de 45, siendo capturado en tres ocasiones, mientras que para el juego terrestre fueron 25 acarreos para 75 yardas, siendo así un aparente desequilibrio ofensivo, evidenciando que el juego aéreo fue el ataque primario para rematar con el juego por piernas.

Ahora, sin descanso, reciben a los Bucaneros de Tampa Bay (0-4) con la reapertura del AT&T Stadium de la ciudad de Arlington con otro clásico bajo las luminarias candentes de Thursday Night Football. Estos mismos tripulantes de la carabela pirata llegan luego de su derrota en casa a manos de unos desdibujados Empacadores de Green Bay (2-2), al son de un 17-14 en la bahía floridiana.

El equipo de Todd Bowles remó contra la corriente con un novato al mando, con la ausencia de su mariscal de campo franquicia Baker Mayfield. El agente libre que no fuera seleccionado en el draft, edición 2026, Jalon Daniels, tuvo 19 de 27 para 148 yardas con un pase para anotación y dos intercepciones, sin poder demostrar la consistencia necesaria para competir. El corredor Bucky Irving tuvo sus 16 acarreos para 61 yardas en un juego donde las ofensivas tuvieron sus momentos de verticalidad, pero sin la consistencia necesaria para mover las cadenas de manera predecible.

Los visitantes llegan con un -5 en balones intercambiados, un total de 278.3 yardas por juego, colocándose así como la ofensiva número 28 de la liga; número diecisiete con el acarreo y la 27 al momento de surcar los aires. La defensiva es otro boleto, permitiendo apenas 282.8 yardas por juego, siendo así la cuarta mejor de la liga. Saben cerrar las trincheras, permitiendo solamente 78.5 yardas promedio por acarreo, cuarta mejor en la liga, y la novena mejor contra el pase, permitiendo 204.3 yardas promedio.

Los de casa arrastran un -0- en intercambios de balones, esperanzados en que en esta, la quinta jornada, se les aparezca el primer robo aéreo de la temporada. Los números ofensivos totales los tienen como la undécima mejor con promedio de 347.5 yardas por juego, apenas 89.5 promedio por juego por tierra y 258.0 por aire, siendo catalogados 26 y siete, respectivamente. Del lado defensivo siguen arrastrando la cobija, siendo la número 30 total (389.5 yardas), 31 ante el acarreo (150.3 yardas) y 24 ante el pase (239.3 yardas), con apenas cuatro capturas del mariscal de campo contrario.

El calendario ha sido pesado para el equipo de Brian Schottenheimer, considerando el viaje amazónico, un juego al mediodía en la ciudad espacial, seguido ahora de juego en jueves en la noche. Para sus pupilos, el poder despachar a unos apurados Bucaneros para acomodarse en su sillón el domingo como espectador es ciertamente la meta.

Con marca de 14-6 en temporada regular favoreciendo a los anfitriones, la última una cerrada victoria en casa 26-24 un 22 de diciembre del 2024 a favor de los Vaqueros, vamos a las cinco claves de otro duelo con tintes de drama.

Clave 1. No aflojar.

Desde que saliera el calendario en abril se habló del estado psicométrico del equipo de la estrella solitaria en este justo momento, siendo a estas alturas un 2-2 con vistas a enfrentar a un equipo en pleno derrape, el estado de las cosas. Prescott dijo en su momento que, pues, ese es el paquete, no hay de otra, y para ser claros, con las experiencias anuales de los Juegos de Acción de Gracias y esto de tres juegos en nueve días, el líder vaquero se declaró listo para seguir con el actual reto.

La posible reaparición de Tyler Smith es aliciente, por su simple presencia, pero del lado defensivo estarán obligados, enfrentando a un neófito mariscal de campo que debe, en las palabras del "pomadoso" Al Davis, ser derribado temprano y derribado con violencia. La esperanza es que haya balance ofensivo, aun cuando de pronto parece que la ofensiva tira el balón para luego correrlo, que pone la losa sobre el juego aéreo con alto grado de peligro ante una defensiva de Todd Bowles que seguro extrañará a su misil teledirigido en el profundo Antoine Winfield Jr.

Clave 2. Seguir con el juego terrestre.

En el argot del rudo deporte de las tacleadas, una victoria es una victoria, es una victoria; como quien dice, no me hablen de cómo, nomás muéstrenme al bebo.

En Houston se pudo revertir y ajustar a la ofensiva luego de una primera mitad para el olvido, y fueron sendas jugadas aéreas las que levantaron las esperanzas de la nación vaquera. Pero recordemos, fueron acarreos de ocho yardas, una yarda y dos yardas de Javonte Williams los que pusieron los cubiertos en la mesa para el dramático pase de doce yardas en la conexión Prescott-Lamb que, con el punto extra, obligó a C.J. Stroud a estirar el brazo para un largo pase a las diagonales incompleto con el reloj en ceros.

Dentro de todo esto, el percibir la falta de caos en el vestidor de un Lamb con diecisiete recepciones y George Pickens con apenas dos es una buena señal: si no es uno, es el otro, mientras que Jake Ferguson sigue buscando la manera de figurar en la mezcla. Lo cierto es que, dentro de todo esto, es imperante seguir en busca de correr el balón con la combinación Javonte Williams-Tyler Goodson.

Clave 3. Ahora es cuando.

En la bahía floridiana ya se habla de cortar cabezas con un comienzo poco vistoso. Todd Bowles anda en la silla "ardiente", pero al ver los números ofensivos y la esperanza puesta en el novato Jalon Daniels como la única opción, el de pronto estar 0-5 no dista de ser una realidad de regreso a casa la madrugada del viernes.

Esto dependerá del estado anímico de la defensiva de Christian Parker, que uno pensaría se están frotando las manos. Tal parece que gente como Quinnen Williams, Otito Ogbonnia y Kenny Clark van a tener la mesa servida para hostigar, manteniendo muy presente que el propio Jalon Daniels se presenta como amenaza móvil con un juego terrestre que entre Bucky Irving y Kenny Gainwell tuvieron saludable salida, combinándose para 24 acarreos para 116 yardas ante la defensiva de los Empacadores.

Se acerca el regreso de DeMarvion Overshown, pero el emergente Jaishawn Barham sabe que aquí puede ponerle su sello personal a la trifulca si su juego sigue con el apogeo que ha mostrado. La llegada de Joey Porter Jr. fue por demás bienvenida, la reaparición de Malik Hooker igual, pero el juego de pronto desubicado de DaRon Bland y la manera en que fue paseado por Nico Collins sí es causa de pausa.

Clave 4. Cuidado con estos protagonistas.

Los números lo avalan, luego de ver que los vestidos de verde y amarillo pudieron solamente ponerle 17 puntos a la pizarra en Tampa Bay. Estos defensivos llegan con 21 tacleadas para pérdida de yardas y seis capturas de mariscal de campo, con el apoyador Josiah Trotter siendo el líder emocional de la furia pirata.

La consigna del coordinador defensivo operacional, el propio entrenador en jefe Todd Bowles, será neutralizar las trincheras con su guardia nariz Vita Vea, tackles defensivos Calijah Kancey y A'Shawn Robinson, con el espía sobre los pases cortos en campo abierto para Ferguson, Brevyn Spann-Ford y Luke Schoonmaker, el güero Alex Anzalone.

El reto será para la línea ofensiva comandada por el centro Cooper Beebe, de no solo proteger a Prescott, pero también el poder darle espacios al juego terrestre, porque si los Cowboys pueden correrle el balón a la cuarta mejor defensiva de la liga, se puede resolver a un equipo cuya flecha apunta hacia abajo.

Clave 5. Ambiente de feria.

La reapertura del AT&T Stadium siempre es causa de celebración, particularmente con la entera atención del universo de la NFL de por medio. Se espera una buena entrada y que los abonados hagan acto de presencia con sus colores alegremente puestos y listos para elevar el canto de "El Rey", que se ha vuelto costumbre con el afamado Mariachi de Tecalitlán.

Los Cowboys deben alimentarse de esta buena vibra, pero evitando el desembuche de la primera mitad en Houston —como quien dice, no volver a la confusión percibida por los fantasmas del Maracanã en Río de Janeiro, ni los primeros treinta minutos en la ciudad espacial.

En el papel, no hay ninguna razón por la cual los Vaqueros no le pongan el sello de casa, siendo favoritos por 8.5 puntos ante su propio respetable, para poder tomar el "mini-bye" disfrutando de un merecido descanso con la victoria asegurada.

Como de costumbre, es imperante darle una buena razón a los presentes de celebrar en grande de principio a fin, comenzando con su primer pase interceptado de la temporada, algún balón suelto por ahí y hasta el acorralar al mariscal de campo contrario, algo que sigue en su propia Carta a Santa Claus.

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