De regreso a la grama sagrada del Lambeau Field, en la minúscula ciudad de Green Bay, Wisconsin.
El equipo de Matt LaFleur, como parte de la División Norte de la Conferencia Nacional (NFC), de pronto forma parte de una lucha por el banderín donde están los invictos Vikingos (5-0), seguidos de los mismos Empacadores (3-2), Leones (3-2) y Osos (3-2), empatados por el segundo lugar.
En el camino, los vestidos de verde y amarillo han tenido sus propios tropiezos desconcertantes, como su apertura en Minnesota, al son de 39-22, y el penoso descalabro en su propia guarida, en otro fastuoso Sunday Night Football, ante los corredores Bijan y Brian Robinson, por marcador final de 35-14, corriendo este dúo para un inverosímil total de 244 yardas en 39 acarreos.
Los Cabeza de Queso salieron fundidos de aquel legendario estadio en esa noche de domingo.
Con marca perdedora, arribaron a las playas de Tampa Bay ante unos desdibujados Bucaneros (1-4), para llevarse una victoria poco satisfactoria de 17-14, donde un balón suelto del anfitrión les entregaba el juego en bandeja de plata, restando escasos segundos en el reloj de juego.
Y así llegaba la quinta jornada ante su acérrimo rival, los Osos de Chicago, en otro fulgurante juego al mediodía, ante un público expectante que, luego del vaivén existente durante las primeras cuatro jornadas, no estaba del todo seguro de qué versión de su amado equipo se iba a presentar.
Pues no tuvieron que esperar mucho.
Jordan Love completó 25 de 31 pases para 367 yardas, con dos anotaciones, para de vuelta fulminar a los Osos al son de 31-7. Con dos anotaciones por tierra de MarShawn Lloyd y las dos por aire del receptor abierto Christian Watson, los presentes volvieron a bailar alegremente en los pasillos del remodelado coso.
Los Empacadores llegan como la ofensiva número 17 en yardas totales, con un promedio de 331.4 yardas por juego, siendo la peor de 32 equipos con apenas 60.4 yardas por tierra y la cuarta por aire, con un promedio de 271.0 yardas por cotejo. La defensiva del coordinador Jonathan Gannon es la octava mejor, permitiendo 308.6 yardas por juego, colocándose como la número 24, con un promedio de 127.6 yardas por tierra, mientras que por aire están como la quinta mejor, permitiendo 181.0 yardas por encuentro.
Por su lado, los Cowboys (2-3) llegan como la undécima ofensiva en yardas, promediando 351.2 yardas; la número 30 en yardas por tierra, al son de apenas 81.6 yardas por juego, y la quinta más productiva por aire, con un promedio de 269.6 yardas por juego. Del lado del coordinador defensivo Christian Parker, la defensiva es la número 31 de los 32 equipos, permitiendo 395.4 yardas totales: 168.4 por tierra, reflejando el último lugar entre los 32 equipos, y el puesto 21 por aire, permitiendo 227.0 yardas por encuentro.
Evidente es el +3 de Green Bay en cambios de posesión, en comparación con el -3 de Dallas, producto de siete intercepciones junto con dos balones sueltos recuperados por los primeros, comparado con dos balones recuperados por los segundos, reflejando cero en el renglón de pases interceptados.
Para todo esto, vamos a las cinco claves del juego número 41 entre estos dos rivales de conferencia, donde los anfitriones tienen la ventaja de 22-17-1, incluyendo también la ventaja de 5-4 en encuentros en la gran fiesta.
Clave 1. No hay prisa. El descanso luego de aquel jueves en la noche ha sido largo, y el querer regresar a un nivel aceptable, tomando en cuenta la anticipación desde el campamento de entrenamiento, tiene que ser motivación para su equipo. Señal de esto es la reunión de la escuadra defensiva a puerta cerrada luego del desastre ante Tampa Bay. Para este lado del balón, el no poder darle el balón a su ofensiva ha sido una gran razón para simplemente no poder ser considerado protagonista a estas alturas en una División Este de la Conferencia Nacional (NFC) completamente abierta. Aquí no se trata de corregir los males anteriores en un juego; es más bien salir confiados en que pueden tomar el toro por los cuernos, comenzando por obligar a Jordan Love y compañía a un primer tres y fuera, con la esperanza de que su propia ofensiva pueda sentar cabeza, mover las cadenas y llegar con control a la zona roja.
Clave 2. Veremos si hay respuestas. La llegada de Mike Pettine ha sido interesante, en particular por el momento tan visible en el que ha ocurrido. Brian Schottenheimer aclaró que sacarlo del retiro, cuando andaba paseándose en Italia, fue resultado de una larga consideración sobre la posibilidad de contar con su presencia en The Star, en Frisco, como asesor del lado defensivo del balón. La esperanza es que el propio Christian Parker no vea esto como una afrenta, sino más bien como la oportunidad de ponerle otros ojos a la presente situación de un lado defensivo que no tiene ninguna dirección más que una mejora visible. Su supuesta reubicación en el palco de entrenadores es parte de dicho reposicionamiento, pero, de mayor relevancia, será por fin sacarle jugo a figuras como Quinnen Williams, Kenny Clark y Rashan Gary, estos dos últimos buscando recuperar su nivel en cuanto al ataque al mariscal de campo, porque de ahí se desprende todo. Es imperante por fin llegarle al mariscal de campo contrario, en este caso, a Jordan Love.
Clave 3. Contundencia ante todo. Ya son varias temporadas en las que el post mortem de cada derrota arroja un verdadero desbalance entre las escuadras vaqueras, y tanto va el cántaro al agua que se rompe. De un lado, la defensiva simplemente no ha podido ser agresiva al permitir que mariscales de campo móviles tengan libre albedrío y que duplas de corredores también se den vuelo. Aquí no es ni el huevo ni la gallina; aquí todo comienza con ser agresivos y ponerle un hasta aquí, de manera que se pueda tener ese balance tan anhelado para servirle la mesa a la ofensiva y que pueda hacer lo propio cuando tiene el balón. La ofensiva ha podido demostrar en momentos que puede mover las cadenas y entrar a las diagonales, pero, en el caso de esta versión azul plata que visita a los Empacadores bajo las luminarias candentes de otro domingo en la noche, es tiempo de demostrar que el talento que se ha conjugado del lado defensivo puede ser fortaleza y no flaqueza, para que el resto de la maquinaria pueda fluir de una manera competitiva.
Clave 4. Circo aéreo pirotécnico. Los grandes jugadores hacen grandes jugadas en momentos grandes. Hasta el momento, se pueden ver ciertos destellos de la ofensiva, como ver a CeeDee Lamb con 17 recepciones para 189 yardas en Houston y, de pronto, la reaparición de George Pickens, pero esto simplemente no ha sido ni suficiente para convencer ni lo suficientemente consistente. Ahora es cuando, tomando en cuenta que el lado defensivo pudo por fin ejecutar para ganar, toca ver a estos dos receptores abiertos número uno demostrar que sí merecen estar en el aparador de los grandes.
Las lesiones han causado estragos en la defensiva local, con la baja del apoyador Edgerrin Cooper y las dificultades físicas de Jonathan Ford, Devonte Wyatt y Javon Hargrave en la línea defensiva. En la secundaria, Keisean Nixon y Benjamin St-Juste también han tenido problemas físicos y su disponibilidad debe confirmarse con el reporte oficial. Esto lo debe aprovechar la ofensiva vaquera. La única manera de lograr la explosión de sus armas aéreas es establecer lo básico a la defensiva para tronar los cohetes.
Clave 5. Entrarle al espectáculo. La visita de cualquier equipo a las trincheras del Lambeau Field es un verdadero festín. Desde sus inicios, este recinto ha sido el emblema por el cual se rige la historia del rudo deporte de las tackleadas, donde suenan los nombres de Louis "Curly" Lambeau, Vince Lombardi, Bart Starr y Paul Hornung. El ave Fénix que se desprende de las cenizas de manera espectacular pudiera sonar medio melodramático al referirnos a los Dallas Cowboys en esta sexta jornada, pero, al ver cómo fueron emboscadas las Águilas en Londres por los Jaguares de Jacksonville y cómo, de manera por demás risible, terminaron empatados 27-27 los otros rivales divisionales, Gigantes y Comandantes, pues volver a ver la nave azul plata surcar los aires de manera competitiva sería la receta indicada. Con los resultados de Santos contra Gigantes y Águilas contra Panteras en los libros, solo quedaría el juego del lunes por la noche, cuando los Comandantes visiten a los Gambusinos, para saber qué tan dramático sería ver volar a estos Vaqueros en tan gran escenario.





















