La derrota en Río de Janeiro ya está en el pasado.
La verdad, es bueno darle vuelta a la página, pero como el mismo Jerry Jones mencionó entre semana, hay lecciones que deben ser aprendidas luego de las faltas de criterio en aquella derrota ante las Urracas de Baltimore.
Ya las conocemos de sobra, y la verdad no hay necesidad de volver a recalcar lo que se discutió a principio de semana. Ahora le toca un viaje corto a la ciudad espacial a enfrentar a un desesperado rival estatal sin victoria alguna luego de derrotas ante los Bills, Bengalíes y los Potros.
Estas dos ciudades se han enfrentado en un sinnúmero de ocasiones en juegos de exhibición, léase pretemporada, con la afamada Bota del Gobernador de por medio, si agregamos el historial con los entonces Petroleros de Houston. En temporada regular ante los Texans, el balance está a favor de los Vaqueros con marca de 4-3, la última siendo una victoria de los Texans 34-10 en el AT&T Stadium, en un 18 de noviembre del 2024.
¿Y quién puede olvidar el primer juego de temporada regular en la historia de la franquicia tejana, en aquel 8 de septiembre del 2002, cuando David Carr los llevó a una verdaderamente alarmante victoria 19-10 sobre los Dallas Cowboys?
Imagínese. El mariscal de campo vaquero era Quincy Carter, Emmitt Smith tuvo 17 acarreos para 67 yardas y Joey Galloway fue el líder por aire con seis recepciones para 69 yardas. Esta versión del equipo de la estrella solitaria buscará a como dé lugar no caer dentro de la misma trampa de aquel domingo en la noche ante lleno completo.
Para este viaje, los Cowboys se estarán enfrentando a quien por lo pronto presume una defensiva agresiva, siendo la quinta mejor al momento de detener el acarreo y la 26 al defender por aire. A la ofensiva, su producción terrestre dista de ser amenaza, con apenas 84.7 yardas por juego, siendo la número 30 en este rubro, y la décima al usar el brazo de C.J. Stroud, con un promedio de 241.3 yardas por juego, sin intercepciones.
Los pupilos de Brian Schottenheimer de nuevo batallan para parar la ofensiva contraria, permitiendo un total de 387.0 yardas por juego, catalogada como la 30 de 32 equipos, reflejando un promedio de 179.7 yardas en cuanto a los acarreos contrarios. Al defender el pase, la defensiva de Christian Parker ha permitido un promedio de 207.3 yardas por juego, que los coloca como la catorce en la liga.
Pero como se dijo durante la semana, este equipo de Houston no parece ser un equipo 0-3 y los momios los tienen como favoritos por los tres puntos que se le otorgan de cajón al equipo anfitrión. Esta ventaja también habla de una confusión en cuanto a la dirección de la flecha del equipo visitante.
Pero vayamos a las cinco claves de otra de las pocas confrontaciones de estas dos franquicias.
Clave 1. Armar el rompecabezas. Se pudiera catalogar como "alarmante" la cantidad de lesiones que aquejan a los Vaqueros, y todo parece estar concentrado en la secundaria. La llegada de Joey Porter Jr. es aliciente y lo coloca de pronto como el esquinero titular opuesto a DaRon Bland, y con una actitud muy positiva luego de salir de una situación contractual adversa con el equipo de Mike McCarthy. La noticia de que pudiera reaparecer Malik Hooker es positiva, pero con la salida de Cobie Durant y un tocado Shavon Revel Jr., tienen a gente como Caelen Carson y Ameer Speed como posibles esquineros, mientras que como profundos se apunta hacia Markquese Bell, Alijah Clark y el recién arribado Juanyeh Thomas a la escuadra de práctica, que pudiera ser candidato a que lo eleven para el juego. La lesión de DeMarvion Overshown es parte del dilema, pero en este caso el resurgimiento del juego de Jaishawn Barham ha sido una potente bujía con juego agresivo y atinado.
Clave 2. Balance a la ofensiva. Rumbo al juego en Río de Janeiro, la esperanza era, de acuerdo al entrenador en jefe vaquero, que para establecer el juego terrestre habría que correr el balón con consistencia. Los momentos donde de pronto dejaron a un lado a Javonte Williams en la sombra de las diagonales fue uno de los detalles que mistificó a propios y extraños. Las razones del porqué, solo la cúpula azul y plata lo sabe, pero desde la barrera no se espera que anden de "inventonios" cuando simplemente se trata de obtener yardas en las trincheras. Lo que se requiere es frialdad al momento de establecer la personalidad ofensiva, donde se busque acercar a gente como Will Anderson Jr., Tommy Togiai y Danielle Hunter con acarreos para luego soltar el brazo con pases de media distancia, aprovechando la duda en cuanto a si juega o no el apoyador Azeez Al-Shaair. Ya establecida esta amenaza, se busca ahora sí mezclar el pase largo con CeeDee Lamb, George Pickens y Ryan Flournoy, sin olvidar a Jake Ferguson y Brevyn Spann-Ford, cuyo juego empieza a exigir que lo involucren.
Clave 3. Hostigar al contrario. La defensiva de Christian Parker solo tiene dos capturas en lo que va de la temporada y, comparado a las once que tiene el coordinador defensivo Matt Burke, es obvio que la hora ha llegado de acorralar al mariscal de campo contrario. No solo es la falta de presión en la bolsa, sino también la falta de intercepciones, producto de mariscales de campo que tienen espacio para seguir buscando el pase, afectando a una diezmada secundaria. El mejor amigo del juego aéreo es el acarreo, y la llegada de David Montgomery como el caballito de batalla ha distado de ser la producción requerida para establecerse en las trincheras. Sigue en duda la reaparición del receptor abierto Nico Collins, activo ante los Bills pero ausente ante los Bengalíes y Potros, y el ver que el líder en recepciones es el ala cerrada Dalton Schultz es muestra fiel de la falta de balance en su juego aéreo.
Clave 4. Equipos especiales. Luego de varias temporadas como el mejor pateador de la liga, Brandon Aubrey de pronto ha caído a ser un acertijo en momentos clave. El tener una patada bloqueada le sucede a los mejores, pero el sacar una patada de salida del terreno de juego es una parte esencial de la confianza en un pateador cuya frialdad lo cuece aparte. Tal parece que esta situación afectó la decisión de patear el balón fuera de las diagonales para no arriesgar poner el balón en la yarda 40, pero por lo mismo, el patear fuera de las diagonales puso el balón de cualquier manera en la yarda 35 con aquellos :07 segundos en el reloj. Posiblemente afectó la salida de varios jugadores, lo que luego obligó a jugadores como Markquese Bell, Alijah Clark y Caelen Carson a quedarse en el terreno de juego en la defensiva, mermando su explosividad en jugadas de cobertura de patada. Lo cierto es que los equipos especiales han dejado dinero en la mesa, siendo la bujía Brevyn Spann-Ford y la esperanza que por fin veamos una senda escapada de KaVontae Turpin que saque al burro del barranco.
Clave 5. Jugar con confianza. El jugar suelto y sin restricciones es parte integral del rudo deporte de las tackleadas. De hecho, el jugar a media velocidad es hasta peligroso y es imperante jugar hasta el silbatazo en cada jugada, ya sea a la ofensiva, defensiva o equipos especiales. No hay duda de que la presión está de ambos lados de la ecuación y, con ambos equipos con más preguntas que respuestas antes de la patada inicial en el Reliant Stadium de Houston, la moneda ciertamente está en el aire. Para los Cowboys, la semana corta no les ayudó, regresando a los movimientos de video y estrategia el mismo martes, con el juego en Houston programado para el mediodía, que hasta más recorta el tiempo. Pero a eso se atienen, es el calendario que se les presentó, y no olvidemos que para el jueves hay juego en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, ante unos Bucaneros de Tampa Bay (0-3) que reciben a los Empacadores de Green Bay (1-2), luego de la verdadera zarandeada que le dieron a las Águilas de Philadelphia (2-1) en su Lambeau Field.





















